Pendientes donde la geometría se define con claridad mientras el color se despliega con una sutileza casi atmosférica.
La pieza combina una estructura triangular en acabado dorado con una forma orgánica de porcelana, generando un equilibrio entre precisión y fluidez que aporta ligereza y armonía.
Sobre la superficie, verdes suaves, blancos velados y matices rosados emergen de forma delicada, creando un paisaje cromático fresco y sereno, como pigmento que se expande lentamente sobre la materia.
Las transiciones aparecen difusas e impredecibles, evocando una sensación de calma natural donde los tonos se encuentran sin contraste brusco, generando profundidad con suavidad.
El contraste entre el brillo cálido del metal y el acabado satinado de la porcelana refuerza su carácter contemporáneo, aportando una sensación de equilibrio, frescura y ligereza.
Pensados como un equilibrio entre estructura y organicidad, estos pendientes acompañan con presencia ligera, aportando una elegancia serena y atemporal.
Cada par está elaborado a mano, convirtiendo cada pieza en una composición única e irrepetible.